– Peligro de inundaciones: parte de las instalaciones se construirían en una zona de flujo preferente y de alto riesgo de inundación.
– Vertidos e incertidumbre: no queda claro cómo se van a depurar de forma segura las aguas residuales de cientos de personas junto al cauce del río.
– Adiós a la tranquilidad: el ruido de los vehículos, la megafonía, la música exterior y las luces nocturnas romperían la paz del corredor fluvial y dañarían a la fauna local.
– Sin estudio de paisaje: se ha publicado el expediente sin el informe de impacto paisajístico que exige la ley regional.
– Destrucción del paisaje: obras iniciadas antes de tener los permisos. El promotor solicitó la licencia en septiembre de 2025 y, solo tres meses después, en diciembre, ya se habían realizado movimientos de tierra y destruido parte del paisaje tradicional.



